Los likes no pagan las cuentas
- Esteban Díaz MNT

- hace 20 horas
- 3 min de lectura

Hace poco me aparecieron en redes sociales un par de perfiles de "consultores de la industria de alimentos".
Miles de seguidores. Videos con buen número de vistas. Colaboraciones con marcas. A primera vista, impresionan.
Por un momento, casi caí en la trampa de pensar que eso era lo que yo debía estar haciendo.
Entonces revisé el contenido.
Videos sobre cómo lavar —o no lavar— el pollo antes de cocinarlo. Tips para acomodar el refrigerador. Curiosidades sobre etiquetas de productos que cualquier consumidor puede encontrar en Google. Contenido útil, sin duda.
Pero útil para una ama de casa que quiere cocinar mejor, no para un director de operaciones que necesita resolver una no conformidad antes de su próxima auditoría.
Esos perfiles no son consultores con muchos seguidores.
Son influencers de alimentos. Y hay una diferencia enorme entre las dos cosas.
El problema de confundir visibilidad con posicionamiento
Visibilidad es que mucha gente te conozca. Posicionamiento es que las personas correctas te reconozcan como la solución a su problema específico.
Un video que explica si el jamón de pavo es saludable puede tener cien mil vistas. Pero ninguna de esas vistas va a convertirse en una solicitud de cotización para implementar un sistema HACCP o para gestionar un trámite ante COFEPRIS.
El consultor que persigue seguidores sin definir a quién le habla, termina construyendo una audiencia que nunca va a ser su cliente.
Y peor: termina compitiendo con personas que no tienen tu formación técnica, pero que saben mejor que tú cómo entretener a una audiencia masiva. En ese juego, tú siempre vas a perder. No porque seas menos, sino porque ese no es tu juego.
Las colaboraciones no son el problema
Quiero ser claro en algo: no hay nada malo en tener seguidores, en hacer colaboraciones con marcas o en monetizar una audiencia grande.
Si alguien es un profesor y construye un canal de divulgación sobre alimentos para consumidores y consigue colaboraciones con marcas, está haciendo bien su trabajo.
Ese es su modelo de negocio y tiene todo el derecho de desarrollarlo.
Lo mismo puede lograrlo una señora que sube recetas de cocina todos los días, sin necesidad de presentarse como consultora de inocuidad alimentaria.
El problema no es el formato. El problema es la confusión entre dos modelos completamente distintos: el de influencer y el de consultor especialista.
Cuando un consultor técnico intenta imitar el modelo del influencer sin tener claridad sobre eso, pierde en los dos frentes.
No construye la autoridad que necesita para atraer clientes empresariales, y tampoco construye la audiencia masiva que genera colaboraciones rentables.
Cómo se construye autoridad real en este negocio
En mi experiencia, no he necesitado una placa de YouTube ni miles de seguidores en Instagram para llegar a más clientes o recibir solicitudes de cotización.
Lo que sí ha funcionado es ser consistente en comunicar exactamente qué resuelvo, para quién y con qué respaldo.
Un artículo que explica cómo prepararse para una verificación de COFEPRIS no va a tener diez mil lectores. Pero los tres o cuatro que sí lo leen con atención son exactamente el perfil de cliente que necesita lo que ofreces.
Eso es posicionamiento. No es glamoroso, no genera likes masivos, pero genera conversaciones de negocio.
La pregunta que vale la pena hacerse no es ¿cuántos seguidores tengo? sino ¿las personas que me siguen podrían contratarme?
Define cómo quieres que te reconozcan
Antes de abrir una cuenta, grabar un video o escribir un artículo, responde esto:
¿Quieres que te reconozcan como el especialista que resuelve problemas de regulación, inocuidad y certificación en la industria de alimentos?
¿O quieres que te reconozcan como alguien que enseña a los consumidores a comer mejor?
Las dos son opciones válidas. Pero son negocios distintos, con audiencias distintas, con modelos de ingreso distintos y con estrategias de contenido completamente distintas.
Intentar hacer las dos al mismo tiempo, sin claridad, es la forma más eficiente de no construir ninguna.
Enfoca tu esfuerzo en tu cliente real. Define cómo te van a reconocer. Y mide tu éxito en solicitudes de cotización, no en corazones.
Para que te lleves a reflexionar
Revisa tu perfil o tu contenido más reciente. ¿El cliente que quieres atraer por ejemplo el gerente de planta, el dueño de la empresa, el responsable de calidad, reconocería en ese contenido a alguien que puede resolver su problema?
Si la respuesta no es un sí claro, ahí está tu siguiente ajuste. No necesitas más seguidores.
Necesitas los correctos.
Cuídate mucho y espero verte pronto...






Comentarios